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20 de marzo de 2011

Atrévase a combatir la deshonestidad

Jonathan tiene un trabajo nuevo. Recién ascendido desde el grupo de contabilidad de la casa matriz, ahora es el nuevo contralor de una unidad regional de ventas de una empresa de bienes electrónicos de consumo. Está entusiasmado con este paso en su carrera y quiere construir una buena relación con su nuevo equipo. Sin embargo, cuando llega el momento de elaborar el reporte de las cifras trimestrales, se da cuenta de que las ventas del próximo trimestre están siendo adelantadas para aumentar el bono anual de compensación. El silencio del jefe del grupo sugiere que este tipo de cosas probablemente ha ocurrido con anterioridad. Luego de haber lidiado contra ello mientras estuvo en la casa matriz, Jonathan es plenamente consciente de que se puede causar un daño importante. Pero esta es la primera vez que trabaja con las personas que dieron inicio al problema y no con las que tratan de corregirlo.

Lo que puede parecer un prosaico problema de contabilidad, tiene consecuencias muy serias en términos de costos de inmovilización de inventario, pronósticos distorsionados, cultura ética en peligro e incluso ramificaciones legales. Y salvo en las corporaciones muy bien dirigidas, este tipo de situación no es nada raro.

Durante los últimos cuatro años, he estudiado los momentos en que las personas deciden alzar la voz respecto de un tema ético y qué es lo que dicen cuando lo hacen. He recopilado historias de ejecutivos en todos los niveles, con un foco particular en los primeros años de sus carreras y en individuos que tienen cosas positivas que contar. Estos testimonios, junto con investigación de la psicología social sobre la toma de decisiones, arrojan luces sobre lo que hace posible que las personas sean francas cuando se topan con conflictos éticos en el trabajo.

EXCUSAS Y SILENCIO
Cuando un ejecutivo se topa con un problema ético, lo más probable es que también escuchará o se dirá a sí mismo una de cuatro racionalizaciones clásicas para permanecer en silencio.

  1. Es una práctica estándar. Es probable que Jonathan se encuentre con esta excusa cuando cuestione el informe de las ventas trimestrales de su grupo. Aunque esta clase de distorsión es común, no disminuye el hecho de que eso es poco ético o el peligroso efecto dominó que después tendría sobre la empresa.
  2. No es para tanto. Cuando Maureen, una ejecutiva de ingeniería de producto de una firma de sistemas computacionales, supo que había 5% de fallas en el proceso de barrido único con el que su grupo reconfiguraba los discos duros, tuvo la certeza de que algunos clientes recibirían un equipo reacondicionado, pero todavía con información del dueño anterior. Sus colegas argumentaron que ningún cliente se había quejado, que de todos modos era improbable que se produjera algún problema y que nadie querría asumir el costo de resolver este tema en tiempos de recortes presupuestarios.
  3. No es mi responsabilidad. Usted o sus colegas pueden sentir la tentación de decir que son demasiado nuevos para opinar o que carecen de la suficiente autoridad. Los empleados jóvenes a menudo reciben este mensaje de los demás, pero me sorprendió descubrir que a los altos ejecutivos les pasa lo mismo. Por ejemplo, Denise, una vicepresidenta senior y directora de operaciones de un hospital regional, tuvo la corazonada de que un consultor de confianza le proporcionaba un análisis financiero impreciso a su CEO. Ella temía que el resultado fuera que su jefe tomara una mala decisión respecto de si vender o no vender la institución. Sin embargo, ella era nueva en su puesto; el CEO la había traído desde un cargo como enfermera ejecutiva y aún estaba aprendiendo los rudimentos de su nuevo puesto. Sabía que el CEO creía en la venta y a ella la inquietaba que sus aportes no parecieran tan creíbles como los del asesor experto de su jefe. En efecto, cuando mencionó el tema por primera vez, el CEO desestimó sus inquietudes y su derecho a participar en la toma de la decisión.
  4. Quiero ser leal. Muchas veces, las personas sienten que existe un conflicto entre hacer lo correcto y ser leal a sus compañeros de trabajo, a su jefe o a su empresa. Aunque este tema de la lealtad a menudo puede representar un dilema ético genuino, por lo común es simplemente una racionalización. Por cierto, Jonathan enfrenta esta tensión. Corregir el informe trimestral de las ventas de su grupo reducirá los bonos de compensación de todos y sus colegas lo pueden acusar de deslealtad.


ENFRENTAR EL PROBLEMA
Para la mayoría de las personas, alzar la voz sobre un tema ético es más difícil que, por ejemplo, mostrarse en desacuerdo con los colegas respecto de si aumentar los precios o cambiar de proveedores. Pero un cambio de perspectiva puede contribuir a que los ejecutivos eleven sus voces cuando es necesario.


  1. Trate el conflicto como un asunto de negocios. Aborde la conversación como lo haría con cualquier presentación importante de negocios, es decir, apóyela con una cantidad convincente de detalles, adáptela a su audiencia y hágala dentro de un contexto apropiado. Las cuestiones sobre valores son asuntos de negocios y deberían ser tratadas como tales.
  2. Reconozca que esto es parte de su trabajo. Los empleados tienden a visualizar los conflictos éticos como aberraciones, como si los distrajeran de su trabajo ‘real’. Eso es derechamente falso. Pensar detenidamente en estos conflictos y hacer algo al respecto es un aspecto normal de la vida profesional de los directores de finanzas, los ejecutivos de márketing, los directores generales y de cualquier otra persona con un cargo de responsabilidad.
  3. Sea usted mismo. Usted tiene una forma característica de expresarse frente a sus colegas y es mejor ceñirse a ese estilo cuando levante la voz sobre un tema ético. Yo hablé con ejecutivos arriesgados y de gran empuje sobre los momentos en que ellos habían planteado un tema ético y me dijeron más o menos esto: “Disfruto defendiendo mi punto de vista y desafiando a los demás”. Para ellos no tendría sentido, y ni siquiera parecería auténtico, adoptar un enfoque más conservador o tímido en las conversaciones sobre temas éticos.
  4. Desafíe las racionalizaciones. Quizás la táctica más poderosa es echar por tierra las racionalizaciones comunes del actuar poco ético. Cuando los colegas aleguen que cierta conducta corresponde a una práctica estándar, usted simplemente puede responder: “Si esto es lo habitual, ¿por qué existe una norma que lo prohíbe?” o “si es algo esperado, ¿nos sentiremos cómodos revelándolo a la prensa?”.
  5. Convierta su posición de ‘novato’ en un activo. Es común pensar que uno no puede abordar un conflicto ético porque es muy nuevo o muy joven. Pero algunos ejecutivos a quienes entrevisté usaron justamente esas cualidades como una excusa para plantear una pregunta en apariencia ingenua y abrir así una discusión: “Tal vez haya malinterpretado algo, dado que soy nuevo, pero creo que estamos creando un problema al publicar los resultados del próximo trimestre como si fueran los del mes pasado. ¿Acaso no creen que nos vamos a ver envueltos en un ciclo adictivo?”.
  6. Exponga el pensamiento incorrecto de lo uno o lo otro. A menudo, las racionalizaciones están basadas en dicotomías falsas. Es decir, si en una ocasión el mercado competitivo parece premiar la conducta poco ética, suponemos que nunca premiará las elecciones éticas. Esto se convierte en una excusa típica. Creemos que hay que elegir entre el idealismo ingenuo y el nihilismo cínico. La realidad es más compleja: el comportamiento ético a menudo es premiado, aunque no siempre.
  7. Haga que los riesgos de largo plazo sean más concretos. Existen investigaciones sobre sesgos de decisión que muestran que los costos y beneficios de largo plazo se perciben como menos tangibles que los de corto plazo. Aquí la mejor estrategia es hacer que las preocupaciones de carácter más general resulten más concretas y, por ende, más urgentes.
  8. Presente una alternativa. Las personas temen ser etiquetadas como defensoras de la moral si alzan la voz. Eso no es lo que suele sucederles a quienes presentan alternativas inteligentes frente a acciones poco éticas. Escuché muchas historias sobre comunicadores eficaces que ayudaron a cambiar algo importante y muy pocas sobre defensores de la moral.

La gente de negocios tiende a ser pragmática. Si no creen que es posible defender eficazmente sus valores, probablemente no se tomen la molestia de intentarlo. Por esta razón, los líderes de todos los niveles de la organización no solo necesitan demostrar su propio compromiso con el comportamiento ético, sino brindar oportunidades para que los empleados presencien y practiquen dicha conducta. Cuando toda la organización conoce estas historias, todos los empleados comienzan a sentir que es posible defender sus valores.

La lealtad puede chocar contra la ética
Donald era el presidente del consejo de administración de una firma de tecnología de punta, cuyos altos ejecutivos se vieron involucrados en un escándalo por adulterar la fecha de sus opciones de acciones. Incluso después de que había tomado todas las medidas recomendadas por los asesores legales externos (ordenar una investigación especial, despedir a los ejecutivos involucrados, contratar a un nuevo director con una reputación de integridad a toda prueba), la firma todavía estaba siendo castigada por la prensa y seguía con problemas en Wall Street.

Entonces, sus asesores se inclinaron por una limpieza del consejo, que incluía al propio Donald. Si bien él llegó a creer que sus asesores tenían razón, le preocupaba que si renunciaba e instaba a sus colegas a hacerlo, sus reputaciones serían dañadas y todos se convertirían en blancos de litigios.

La responsabilidad fiduciaria parecía chocar de frente con la lealtad personal.


Referencia: Diario El Comercio, Sección Economía, 13 de octubre de 2010.

24 de febrero de 2011

Innovando para atrás en gestión financiera

EL APORTE
Innovando para atrás en gestión financiera

Por: Martín Reaño Economista
Lunes 21 de Febrero del 2011
El crecimiento de los negocios y los cambios en los mercados han tomado tal velocidad que las mejoras progresivas y estructuradas dejaron de ser suficientes. Los negocios requieren ahora cambios dramáticos. Hasta parece un oxímoron: ¿cambio permanente?

¿Qué hacer para no perder en esta carrera? ¿Cómo asegurar que las decisiones avezadas que debemos tomar no nos hagan perder lo ganado de un solo plumazo? ¿Cómo tener la certeza de que el negocio seguirá siendo rentable luego de los cambios?

Normalmente solemos apuntar los esfuerzos de innovación hacia nuevos productos, mejor servicio, tecnologías que reducen costos o estrategias de comunicación más agresivas. Todo eso está muy bien, en la medida en que todas estas innovaciones impulsen la rentabilidad de la empresa.

Y aquí es donde les propongo una estrategia de innovación inusual. Inusual porque lo novedoso de esta propuesta es que volvamos a los principios básicos de la gestión financiera de los negocios: asegurar que todas las decisiones que se tomen en la empresa creen más rentabilidad para sus dueños. Esta es la esencia misma de las finanzas y que, por los apuros del día a día o la ilusión de un falso ahorro, muchas empresas han ido perdiendo.

Necesitamos cambios rápidos para seguir en el mercado. Pero estos cambios solo sirven si el negocio va a aumentar sus ganancias. Devolvámosle al gerente financiero las funciones que realmente le competen. No le quitemos tiempo revisando información del pasado, validando informes contables o encargándose de que las oficinas estén limpias y los fluorescentes completos.

Asegurémonos de que el gerente financiero cuente con un flujo de caja que permita ver siempre los próximos doce meses. Con indicadores de eficiencia que permitan reaccionar rápidamente ante desviaciones no previstas y que no sean más de seis. Con herramientas para asegurar la mejor combinación de deuda y capital propio para el negocio. Y, sobre todo, asegurémonos de que toda estrategia nueva pase por el filtro de la rentabilidad. Innovemos para atrás: volvamos a las finanzas básicas y busquemos sin descanso la rentabilidad.

Referencia: http://elcomercio.pe/impresa/notas/innovando-atras-gestion-financiera/20110221/716697

8 de febrero de 2011

¿Por qué no funciona la capacitación?

MUCHAS EMPRESAS INVIERTEN MILES DE DÓLARES CAPACITANDO A SU PERSONAL, PERO CONSIGUEN MUY POCO EN CAMBIOS DE CONDUCTAS

Por: David Fischmann*
Juan está contento porque ha sido incluido en el diplomado de liderazgo. Llega el primer día de la capacitación y debe salir a las 6:00 pm. Le comenta entusiasmado a su jefe que va al diplomado, pero él le dice: “Pero, ¿para qué pierdes tiempo en esas tonteras que no sirven para nada?”. Llega tarde al diplomado, bastante desmotivado, siente que a su jefe no le parece importante.

El factor más importante para una capacitación interna exitosa es que el jefe esté totalmente comprometido con la misma. Pero lo que típicamente ocurre es que Recursos Humanos prepara capacitaciones, no consulta con los jefes, fija horarios y espera que todos colaboren.

Otro aspecto que ayuda a que la persona realmente aprenda, es que haga trabajos previos al curso. Antes de entregar el conocimiento, debemos preparar la mente del participante para ayudarlo a que tenga una mayor retención de los conocimientos.

El curso mismo debe estar bien diseñado para maximizar el aprendizaje. A todos nos ha tocado asistir a cursos donde el profesor habla y habla y nosotros tomamos nota. Es decir la “educación bancaria” donde el profesor supuestamente deposita el conocimiento en una cuenta en nuestra mente. El problema con este tipo de depósitos es que no queda ahorrado nada de conocimientos y habilidades. El curso debe estar diseñado de tal forma que el participante, descubra, reciba conocimientos, los aplique de forma práctica, los recuerde y evoque constantemente.

Finalmente, el curso debe comprender una evaluación final de las competencias enseñadas luego de tres meses. El mismo jefe debe volver a evaluar al participante en los temas enseñados. Solo así se podrá demostrar que el curso valió la pena. El hecho de que el participante sepa de antemano que será evaluado hace que se esfuerce por aplicar los conocimientos aprendidos. Así, el curso no queda como un manual decorativo o un diploma que llena las paredes.

Referencia: Suplemento Económico Día 1 de El Comercio, edición del 31 de enero de 2011

17 de octubre de 2010

Artículos sobre Capacitación (Mi empresa 10 de octubre 2010)

El domingo 10 de octubre, en el suplemento Mi Empresa de El Comercio (10 de octubre) salieron los siguientes artículos orientados a la capacitación orientada a la empresa. Sería interensante que lo lean y revisen:
- Editorial: La Buena Educación
- Empresarios desde las aulas: Las universidades e institutos tienen en la actualidad diversos programas y cursos que incentivan el espíritu empresarial de sus alumnos. El emprendimiento abre nuevos horizontes en los jóvenes profesionales
- Tiempo de invertir en educación: si bien muchos empresarios tienen una profesión, el grupo de los emprendedores autodidactas es muy grande. Pero con el tiempo, la cantidad será menor. Ahora, la capacitación con el negocio en marcha es indispensable para crecer.
- Preparados para certificar (HACCP y otras normas): Antes de aspirar a una certificación de calidad o a una ISO, la empresa debe prepararse con asesores, con cursos grupales o charlas in-house
- Oferta gastronómica calificada: Este año se realizaran 1,900 evaluaciones para certificar a trabajadores de las áreas de gastronomía, turismo y hotelería





14 de octubre de 2010

Estrategias para fidelizar a los clientes

Estrategias para fidelizar a los clientes
Si tiene el mejor producto o servicio, un local agradable, pero no interactúa con los clientes, su éxito está en riesgo. Conozcamos a nuestros clientes para generar una relación de fidelidad.
 A diferencia de las grandes compañías, las pequeñas y las medianas empresas tienen una mayor facilidad para desarrollar estrategias eficaces. Los que dirigen estas unidades de negocios tienen la posibilidad de estar más cerca de sus clientes y de conocer sus inquietudes, señala Don Peppers, reconocido gurú del marketing relacional.

Para lograr esta cercanía, sostiene, los empresarios deben desarrollar bases de datos, analizar a los usuarios e implantar tecnologías interactivas. Sin embargo, manifiesta, de nada valdrán las acciones señaladas si es que la empresa no tiene una cultura directamente orientada al consumidor.

En las empresas y organizaciones alrededor del mundo está ocurriendo un gran cambio: el marketing cobra cada vez mayor importancia dentro de la gerencia y eso las ha llevado a buscar nuevas estrategias para acercarse mucho más a sus clientes.

El mercado está cambiando, afirma Pepper: “Ya no se trata de venderle a una gran masa, sino más bien a cada individuo”. En consecuencia, el especialista recomienda que las gerencias cambien su forma tradicional de actuar –enfocada en los productos– y se centren en los clientes para desarrollar relaciones duraderas y rentables.

En el reciente Forum Anual de CRM organizado por B&T Meetings, el gurú contó su experiencia como consultor de las importantes organizaciones HP, Levi Strauss y GE, cuyos gerentes implantaron el programa de ‘Uno a Uno’ para rediseñar sus procesos de mercadeo.

El éxito de sus planes radicó en desarrollar productos o servicios de forma individual para crear un vínculo más sólido con el cliente. Esta relación, según los postulados de Peppers, incrementa la lealtad de estos y aumenta las probabilidades de que vuelvan a la empresa.

En suma, no se trata de vender marcas. La idea es que se enfoque en sus necesidades y que se construya una relación con el consumidor.












De Perú21 - Jueves 14 de octubre (http://peru21.pe/impresa/noticia/estrategias-fidelizar-clientes/2010-10-14/287493)

Como determinar el precio ideal de tu producto/servicio

El precio ideal
Tener adecuados canales de comercialización y un buen producto puede ofrecerte ventajas frente a tu competencia, pero sin un precio fijado con criterio, estos serán insuficientes para posicionarte en el mercado. Aquí te damos algunos tips sobre cómo decidir el precio que debes colocar a tus productos.



Los precios no son perpetuos. Se deben revisar con cierta regularidad según el comportamiento del mercado, la competencia y las características particulares del producto.

Habrá que hacer un seguimiento regular y redefinir los montos de ganancia conforme se mueva el mercado. Aquí entran a tallar los descuentos y sus modalidades: Directos, cuando se resta un 10%, 20%, etc. sobre el precio base; y a través de campañas de promoción (paga una y lleva dos piezas del mismo producto, por ejemplo).

Generalmente, las estrategias de descuento responden a las siguientes necesidades:

  1. Una necesidad de caja. Se aplica cuando tu negocio requiere liquidez en un momento determinado para lo que se hace una venta fuerte. 
  2. Un mercado movido por la competencia. Por ejemplo, si una empresa vende una botella de cerveza en S/.3, y su competencia lanza una promoción de cuatro botellas por S/.10. 
  3. Cuando el período de ventas es estacional o por campaña. Se da cuando finalizan campañas como la navideña o escolar. La finalidad es que la mercadería no se te quede.

Hay otros descuentos determinados por:

  • Cantidad: Se ofrecen descuentos por cantidad para incentivar la compra por volúmenes. Es una estrategia muy aplicada en el sector abarrotes. 
  • Efectivo: Es una reducción dirigida a los clientes que compran con “dinero en mano”. Se aplica para aumentar la liquidez de la empresa y reducir los costos de cobro de créditos y deudas con el sistema de venta a plazos. 
  • Pronto pago: Utilizado en el sistema a plazos. Es una manera de incentivar al consumidor a pagar sus cuentas antes de la fecha de vencimiento. 



De Perú21 (http://peru21.pe/impresa/noticia/precio-ideal/2010-10-09/287080)