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29 de julio de 2013

SON LOS TIEMPOS DEL PROFESIONAL ORQUESTA

Los perfiles polivalentes ganan la batalla a los especializados
La pregunta surge con mayor frecuencia en el entorno laboral: ¿perfiles especializados o polivalentes? La época que nos toca vivir no permite dudas ni caprichos. Con tantas empresas ajustando sus cuadros de personal debido a la crisis y las restricciones económicas, la necesidad de contar con trabajadores orquesta,
capaces de cumplir distintas tareas cuando se requiera, es una realidad.
Frases como “esto me corresponde hacer y punto” ya no encajan en los perfiles modernos. “Se requiere
profesionales a los que no se les caigan los anillos del dedo por encargarse de lo que toque, aunque esa
tarea no esté, en principio, entre sus cometidos”, afirma Montse Ventosa, presidenta de Truthmark, quien
considera necesarios a estos colaboradores polivalentes.
“En esta era de la escasez es imprescindible hacer más con menos, lo que se requiere son personas que den lo mejor de sí mismas y no solo en lo que están especializadas, sino con habilidades que les permitan hacer más y mejor”, agrega la experta.
Pero esta necesidad no es solo exclusiva de los empleados de base. Para los cargos directivos y mandos intermedios, también se pide ahora una cierta polivalencia. Josep Ollonarte, director de Randstad Professionals de Cataluña, aclara que a pesar de que las grandes compañías todavía demandan perfiles muy especializados, estos también tienen que ser capaces de cumplir diferentes tareas. “La verdadera clave está en el equilibrio”, señala Ollonarte, a tiempo de recordar esa antigua sentencia que se escucha casi siempre en los institutos armados: “Vista al jefe”.
Aun así, la especialización sigue siendo un requisito imprescindible para que un profesional se incorpore a una firma porque, según Salud Mudarra, consultora de Adecco Professional, “este perfil aporta una experiencia sólida y requiere de menos inversión en formación inicial”.
De cualquier manera, el grado de especialización o de polivalencia varía en función de la compañía  la tipología del puesto. Es más común encontrar ahora perfiles generalistas en áreas que demandan más dinamismo y sufren constantes cambios, que en otras más fijas. Aún así, ahora el cambio es la única constante: se necesitan hoy personas capaces de actuar en distintos contextos, dispuestos a aprender, empezar y terminar

30 de junio de 2013

‘MILLENIALS’: CUANDO EL ÉXITO ES HACER LO QUE AMAS

Nacieron entre 1981 y 1995 y en el mercado laboral global suman 2,3 millones. Fluctúan entre los 19 y 32
años y son quienes están marcando el paso de cómo se pensará, producirá y trabajará a futuro. El 54% de
ellos planea tener su negocio o quizá ya lo tiene.
Para los ‘Millenials’ –como también se les conoce–, el trabajo es colaborativo y no temen hacerlo de manera remota. No se amilanan si pierden el empleo y entienden que el éxito en la vida es sinónimo de hacer
lo que uno ama. Si bien es una cuestión de actitud, las empresas deben adaptarse a sus necesidades  laborales, pues usan la tecnología con frecuencia
Los mayores son hijos de los ‘baby boomers’ (nacidos entre los años 1940 y 1960), y los menores son
fruto de quienes forjaron su camino bajo los lemas de la generación X (entre 1960 y 1980)
En general, para los ‘Millennials’ lo que más importa es disfrutar de su trabajo (y aprender de él) y buscar que los proyectos en los que se involucran marquen la diferencia. Tienen la habilidad de adaptarse a los cambios. Y no es casual. A ellos les tocó hacerse adultos en medio de crisis como las vividas en el 2008 en el mundo y la recesión generalizada que en el 2012 se sintió en todo el orbe. De aquí que una de sus preocupaciones sea que el éxito es hacer lo que uno ama.
Para un ‘Millennial’, las oportunidades de verdad son las que integran pasión con trabajo. El compromiso
y la responsabilidad nada tienen que ver con cumplir un horario, poco con dorarle la píldora a un jefey todo con llevar adelante y resolver cada una de las tareas. Los límites entre la vida y el trabajo no son nada precisos –de hecho, la vida es trabajo– y los canales de educación posibles no se circunscriben únicamente a lo formal: en su currículum vítae es tan válido un posgrado como un hobby con el que está comprometido desde hace años.
Para ellos el yoga es tan importante como el último curso de actualización profesional, diplomado o maestría. Y no les rinden pleitesía a esquemas de organización vertical ni precisan de la contención que genera una oficina ni reglas por cumplir a rajatabla. Lo que los ‘Millennials’ no reciclan en su filosofía es la fascinación
por la competencia, el sentido tan marcado de individualidad ni el permiso tácito a hacer todo lo que esté al
alcance con tal de llegar a la meta.